El modo de empleo es sumamente sencillo y práctico. Primero, lava y seca muy bien la zona afectada. Con la ayuda de un aplicador o hisopo, coloca una pequeña gota de crema directamente sobre la verruga, lunares o mezquino, asegurándote de no extenderla a la piel sana. Repite este proceso dos veces al día, de manera constante, hasta que la imperfección se caiga por completo.